sábado 3 de octubre de 2009

continuación ..."U HOMBRE DEMASIADO sexy"

Octubre 2 del 2009.



...y allí estaba ella, tocando el claxón...para ver salir a áquel hombre desconocido, a áquel hombre de quien ella no sabía ni de dónde era, o de qué era capáz...
Venciendo todos los convencionalismos de una cubano-americana, al enfrentarse con las costumbres y conflictos que tal vez podría tener con áquel hombre, cubano también, pero nacido y criado en esa Cuba de donde habían salido tantas historias contadas por al abuela y tantos hechos discutidos en la TV, un mundo que no era su mundo...
Y allí estaba el cubano, cortado, nervioso, con modales torpes y a la vez extremadamente respetuosos, diciendo:
-Hola! -con una sonrisa maravillosa, la más bella sonrisa que ella había visto en toda su vida.

Los ojos eran bellísimos y la sonrisa, todo un sueño...como para imaginarse después de hacer el amor mil veces, mecida entre las nubes, o con caricias de algodón...

-Hola -se oyo diciendo. _Entra al auto que quiero explicarte algo.

Anais, qué haces, le decía su subconsciente. Qué hago, se contestaba, no sé, pero si sé algo, lo que no puedo es dejarlo ir! Cállate Anais, cállate, quédate quieta, no seas tan tonta, cállate Anais, se decía a si misma y decidió no escuchar más a la voz de la cordura.
-Leandro, no? -dije tratando de lucir normal, jovial y segura. -estúpidamente segura, en una cuerda floja que por primera vez en toda mi vida me atrevía a caminar.
-Si, Leandaro Linares o LL como me dice la abuela -dijo sonriendo, y los ojos parecía decirme turbadoramente.. -Me gustas.
Ya en este momento me sentía fuera de mi domino, no sabía si arrancar el carro, chocarlo contra un árbol, echármele arriba, besarlo, gritar, llorar, habían dejado de estar claras todas las cosas en mi cabeza, y casi creo que estaba incapacitada hasta para sumar dos más dos.
-Bueno, LL, sabes?, suena muy bien. Te hice la carta de referencia, disculpa si tuve tanta demora.

-Oh!, esta bien, no te preocupes -dijo como chico bueno, y sus ojos recorrían mis piernas, muy cercas de él, tan cerca de él, que habían empezado a hablar un lenguaje especial.

Me había puesto cerca de 5 ropas distintas antes de salir de casa, allí frente al espejo, había determinado vestirme de blanco, aunque me encantaba el negro, con un traje de chaqueta bien corto, y una medias blancas transparentes que dejaban desear la carne... yo quería provocarlo, de una vez, una sola vez, de una vez y rotundamente en un día lograr hacerlo mio.

Como cualqueir mujer de mundo, como cualquier mujer sin sentido, sin cordura, o como cualquier mujer de siglos pasados perdida en un bosque y encontrada por un guerrero, furioso, rabioso, que la hiciera suya, no encontraba la forma en este siglo, con aquellas palabras de cordura, con la lógica de lo desconocido, de no ser una mujer que estaba acostumbrada a regalarse, no encontraba como podía lograr esa conquista, cómo podía llegar a esa cama, con él, en sólo un día... y fue la tarea más difícil de mi vida en el campo del amor.

-De qué parte de Cuba eres?
-Yo? De la Habana, pero no del 7mo piso - y se rió maravillosamente de nuevo.

-Del 7mo piso, y qué quiere decir eso?
-Bueno es que en la Habana es la capital de Cuba, y todos los cubanos que están acá quieren ser de allá. Bueno chica es como un chiste, entiendes?
Yo también reí. Lo miré fijo, con mis ojos de gata mala, ansiosa, salvaje. Le alarge el sobre en mi mano .

Leandro acerco su mano y sin saber cómo y sin poder recordarlo a pesar de que me esfuerzo, como si mi mente hubiese quedado por instante en blanco dando sólo paso a las sensaciones, él tomó mis manos..., la electricidad me recorría cada fibra, tuve que cerrar los ojos algo avergonzada, no sé cómo, realmente no lo sé, algo superiaor y sin explicaciones nos llevo a ese instante.

Allí estábamos los dos, unidos en miles de besos, desenfrenados, con una pasión incalculable, como si toda nuestra potencia y caudal de deseos hubieran estado esperando por años miles este momento.

Fuerte, eras sus manos... y fuertes y divino era sentir su deseo, esa forma tan de él de agarrarme el pelo...

continuará final del escrito # 3.

sábado 5 de septiembre de 2009

un hombre demasiado sexy...continuación del escrito # 1.

Un hombre demasiado sexy
por Janett Camps-febrero del 1999...





El hombre había entrado a la oficina, se veía como quién no se siente a gusto ante la presencia de aquella mujer. Ella se olvido de todos los tabús y se dedicó en ese mismo instante a desear a aquel hombre, dentro de su cuerpo, el deseo se hacía incontrolable y las palabras salían de sus labios huecas y muy rebuscadas. El hombre no la miraba a los ojos y musitó muy suave:
Dios!!!, se dijo ella mirándole a los ojos!!! -me gusta este hombre!!!, sintió temor...

-Necesito una carta de recomendación... -dijo él.
-Una carta? -preguntó ella, tratando de alargar el tiempo y poder disfrutar de su esencia, aquella presencia varonil le había alborotado todas las hormonas y los sentidos de su cuerpo.

-Si -contestó él, algo más fuerte.
-Usted, es nuevo? -preguntó ella.
-Si.
-Ah!..., bien, me puede poner aquí sus datos -aquí vaciló regocijándose de que con esta justificación podría saber más acerca de este hombre...

-Me pone su nombre, apellidos, edad, telefóno, dirección, nacionalidad...-Bingo!, lo tenía, lo tenía... se decía para sí... cuando tuviese esos datos en su poder... nada podría impedir que llegará hasta él.

El hombre se senté en un buró, algo cortado para poner sus datos, se notaba nervioso, tímido y ella se preguntaba cómo era posible que un hombre que emanaba tanta virilidad, tantas sensaciones, actuará así tan tímido ante la presencia de una mujer... será mi química?, se preguntaba... sentirá lo que siento yo?

continuación...

En verdad con instintos felinos, como si fuese un animal de la selva que acecha a su presa, se deleito disfrutando el conjunto. Lo fotografió completo, sus anchos hombros, su cabeza redonda, la boca húmeda y deliciosa, imagino áquel pecho debajo del pullover, bajó hasta el cinto que marcaba su figura en aquel pantalón de mezclilla tan juvenil, imagino miles de situaciones voluptuosas, sensuales, le bastaba el olor que él despedía para imaginarlo encima de ella con toda la fuerza y la virilidad que su cuerpo hacía imaginar.
Nunca había sido morbosa, el sexo para ella era algo súblime y que podía dar mucho placer, además siempre había necesitado de un preámbulo... pero contrario a todo lo vivido por ella a su forma de actuar o de sentir, aquel hombre había despertado en ella un montón de sensaciones y la mayoría todas llenas de ansías, de deseos de hacer el amor con este hombre que ella acababa de conocer...


final del escrito #1 continuará...

Septiembre 5 del 2009



... que era además un desconocido, pero que no había ni un poro de ella que se le pudiera resistir. El hombre se despidió algo más dueño de sí, dijo: -Adiós. -Y salió de la oficina.

Allí, casi estupefacta, había quedado ella, no podía entender bien que pasaba pues en verdad no había nada que entender, todos los sentidos estaban en alerta, los ojos se entornaron para imaginárselo nuevamente, las ganas la torturaban. Empezó a imaginarlo desde arriba hasta abajo, imaginando los placeres más grandes de su vida, él se dejaba hacer, había recostado y cerrado sus ojos y ella felina andaba con sus dedos quitándo cuanto obstáculo hubiera...

El timbre sonó, a las 5 sonaba el timbre y como hormigas todos corrían hacia el elevador.
Recogió rápida sus cosas y salió sin despedirse de nadie, sólo pensaba en una cosa...

Los días pasaron, no muchos, tal vez 15 días.
El teléfono sonó, ella escuchó decir a su hermana: -Ella no puede venir al teléfono, esta ocupada, desea dejarle un ecado?-

Le había dicho a su hermana menor que cualquiera que la llamase le dijera que no estaba. No tenía deseos de ir de parrandas, paseos, bebidas y bailes, necesitaba algo distinto.

-Quién era? -preguntó.
-No sé.- un hombre.
-Un hombre? -qué hombre podía llamarla a su casa a las 8 de la noche?

Trató de recordar, quién, quién sería, a quién le había dado el teléfono? Pensó en el maestro que se había encontrado en el mercado y al cual habían dejado sin trabajo, pero no, a él acababa de verlo. Decidió marcar el código de rastreo, para ver quién la había llamado, recogió el número y lo marcó.

De pronto se le congeló el cuerpo, cuándo oyó aquella voz juvenil de hombre que había guardado muy bien en su cerebro.
-Si, oigo?
-Hola!, soy yo Anais...- Dios creó que se dará cuenta de mi torpeza, de mi nerviosismo, pensó.
-Oh!, cómo esta, usted?-dijo. Sonaba tan formal, que daba ganas de reirme o echarme a llorar...
Estaba nerviosa, muy nerviosa.
-Bien, gracias.-dijo ella. -Te llamo, porque sé que me llamaste.
-Si, discúlpame, pero me urge mucho la carta y pensé dado lo atenta que fuistes conmigo, preguntarte, si puedo pasar a recogerla?
-No. -dijo ella, y titubeó.- su cabeza pensaba con rápidez vertiginosa, tratando de buscar la mejor respuesta. Quiero verlo, se decía, quiero verlo!!!.
-Yo te la llevo antes de ir a la Universidad.-se oyo diciéndo, atónita.- Bueno, si se puede...
-Claro, claro!!!.-dijo visiblemente nervioso y confundido.
-Me das tu dirección?... -el corazó de ella se le salía, se le salía del pecho, pero que estoy haciendo?...loca!!!

continuará...final del escrito # 2


sábado 29 de noviembre de 2008

Un hombre demasiado sexy

Un hombre demasiado sexy
por Janett Camps-febrero del 1999...