Continuación '...Un hombre demasiado sexy"...
...para conocer las maravillas que un hombre como caballo salvaje con ojos nobles puede ofrecerle a una mujer...
Quedé muda, él parecía decir en cada gesto que hacía:
-"Espera y verás, verás de qué soy capáz! y cuánto tengo para tí...
Si, enmudecí, dejé de ser una mujer desenvuelta, dueña de sí, de pronto era alguien totalmente turbada e inexperta... yo... daba ganas de reir...
Bajé del auto arrastrada por su vigorosa mano, tal parecía que era él el que había manejado el auto y que además recién me había recogido de la puerta de mi escuela Secundaria... si daba ganas de reir...que tonta me sentía... o tal vez era pena...rubor...si, daba ganas de reir...
Abrió la puerta de su casa. LLegamos a su cuarto y en un caudal de besos me bañó por completa. Y los manantiales con lluvias de flores y olores maravillosos enrredaron mi siquis... y los besos sublimes me postraron frente a él y allí quedé exhausta dejándolo hacer como si lo hubiese conocido de toda mi vida o de todas mis vidas. Como si no hubiese habido jamás otro amor o si el Mundo estuviera llegando a su fin y yo me hubiese quedado en el paraíso y con él, el derecho al amor. Amor completo, de carne, de huesos, de sensaciones donde mi pecho era torpe y pequeño para aguantarme el corazón. Y allí, en el paraíso, hicimos el amor, así como yo lo soñé toda mi vida, como nunca lo había logrado, y él radiante se erguía parado frente a mí, y yo sin ser pequeña, quedaba como niña torpe y perdida echada en su cama, en su media mitad, entre sus sábanas, entre sus olores, entre un color a hombre que lucía su cuarto, incapacitada de hablar, reír o decir, sólo habían ojos para ver su masculinidad, al final pensé este parecía ser el hombre de mi vida... temí respirar...pero si, estaba viva!!!, bien viva...
Una Nota:
"Cultivo una rosa blanca".es donde cada día dejo gotitas de mí...
Literatura viva estará compuesto de novelas, cuentos y trabajos inéditos sin publicar aún de la autora. Un pedazo del alma, un pedazo del aire, del cielo, el corazón entre las manos, realidad, ficción, y sentires. Por favor como cualquier obra literaria lo narrado no se aplica a la realidad, ni nada tiene que ver con la vida de la autora o de amistades allegadas. te dejo el alma,..., Janett Camps
jueves, 11 de febrero de 2010
lunes, 18 de enero de 2010
esa forma tan de él de agarrarme el pelo
...esa forma tan de él de agarrarme el pelo para echar mi cabeza hacía atrás, en una orden silenciosa de posesión y obediencia. Mi corazón no había quedado afuera de este caudal de sensaciones, alegre y enamorado daba latidos dolorosos.
Aquella sensación de sus besos, sus manos apretándome salvajamente, a la vez sus amorosos besos en mis ojos, en mi frente y en mis labios, me dejaban exhausta, y yo apenas me atreví a balbucir...
-Yo, yo, quiero estar contigo...
-Vámonos. -dijo.
Aturdida arranqué el auto, me sentía borracha, como si me hubiese tomado 12 cervezas alemanas!!!!
-A dónde dije? -llena de verguenza.
-A mi casa.- contestó.
-Yo... -no dije más, para que hablar?, si en realidad hubiera querido volar allí y ni siquiere tener que parar en los semáforos! Decidí callarme y ser más honesta, incluso, conmigo misma.
De pronto este hombre era otro hombre, todo lo callado, medido y respetuoso había quedado en los minutos pasados, ahora él daba las órdenes, órdenes sublimes de promesas de la entrega de todo un hombre para una mujer... y yo era esa mujer que había seleccionado la vida, para conocer las maravillas que un hombre como caballo salvaje con ojos nobles puede ofrecerle a una mujer...
Una Nota:
"Cultivo una rosa blanca".es donde cada día dejo gotitas de mí...
Aquella sensación de sus besos, sus manos apretándome salvajamente, a la vez sus amorosos besos en mis ojos, en mi frente y en mis labios, me dejaban exhausta, y yo apenas me atreví a balbucir...
-Yo, yo, quiero estar contigo...
-Vámonos. -dijo.
Aturdida arranqué el auto, me sentía borracha, como si me hubiese tomado 12 cervezas alemanas!!!!
-A dónde dije? -llena de verguenza.
-A mi casa.- contestó.
-Yo... -no dije más, para que hablar?, si en realidad hubiera querido volar allí y ni siquiere tener que parar en los semáforos! Decidí callarme y ser más honesta, incluso, conmigo misma.
De pronto este hombre era otro hombre, todo lo callado, medido y respetuoso había quedado en los minutos pasados, ahora él daba las órdenes, órdenes sublimes de promesas de la entrega de todo un hombre para una mujer... y yo era esa mujer que había seleccionado la vida, para conocer las maravillas que un hombre como caballo salvaje con ojos nobles puede ofrecerle a una mujer...
Una Nota:
"Cultivo una rosa blanca".es donde cada día dejo gotitas de mí...
sábado, 3 de octubre de 2009
continuación ..."U HOMBRE DEMASIADO sexy"
Octubre 2 del 2009.
...y allí estaba ella, tocando el claxón...para ver salir a áquel hombre desconocido, a áquel hombre de quien ella no sabía ni de dónde era, o de qué era capáz...
Venciendo todos los convencionalismos de una cubano-americana, al enfrentarse con las costumbres y conflictos que tal vez podría tener con áquel hombre, cubano también, pero nacido y criado en esa Cuba de donde habían salido tantas historias contadas por al abuela y tantos hechos discutidos en la TV, un mundo que no era su mundo...
Y allí estaba el cubano, cortado, nervioso, con modales torpes y a la vez extremadamente respetuosos, diciendo:
-Hola! -con una sonrisa maravillosa, la más bella sonrisa que ella había visto en toda su vida.
Los ojos eran bellísimos y la sonrisa, todo un sueño...como para imaginarse después de hacer el amor mil veces, mecida entre las nubes, o con caricias de algodón...
-Hola -se oyo diciendo. _Entra al auto que quiero explicarte algo.
Anais, qué haces, le decía su subconsciente. Qué hago, se contestaba, no sé, pero si sé algo, lo que no puedo es dejarlo ir! Cállate Anais, cállate, quédate quieta, no seas tan tonta, cállate Anais, se decía a si misma y decidió no escuchar más a la voz de la cordura.
-Leandro, no? -dije tratando de lucir normal, jovial y segura. -estúpidamente segura, en una cuerda floja que por primera vez en toda mi vida me atrevía a caminar.
-Si, Leandaro Linares o LL como me dice la abuela -dijo sonriendo, y los ojos parecía decirme turbadoramente.. -Me gustas.
Ya en este momento me sentía fuera de mi domino, no sabía si arrancar el carro, chocarlo contra un árbol, echármele arriba, besarlo, gritar, llorar, habían dejado de estar claras todas las cosas en mi cabeza, y casi creo que estaba incapacitada hasta para sumar dos más dos.
-Bueno, LL, sabes?, suena muy bien. Te hice la carta de referencia, disculpa si tuve tanta demora.
-Oh!, esta bien, no te preocupes -dijo como chico bueno, y sus ojos recorrían mis piernas, muy cercas de él, tan cerca de él, que habían empezado a hablar un lenguaje especial.
Me había puesto cerca de 5 ropas distintas antes de salir de casa, allí frente al espejo, había determinado vestirme de blanco, aunque me encantaba el negro, con un traje de chaqueta bien corto, y una medias blancas transparentes que dejaban desear la carne... yo quería provocarlo, de una vez, una sola vez, de una vez y rotundamente en un día lograr hacerlo mio.
Como cualqueir mujer de mundo, como cualquier mujer sin sentido, sin cordura, o como cualquier mujer de siglos pasados perdida en un bosque y encontrada por un guerrero, furioso, rabioso, que la hiciera suya, no encontraba la forma en este siglo, con aquellas palabras de cordura, con la lógica de lo desconocido, de no ser una mujer que estaba acostumbrada a regalarse, no encontraba como podía lograr esa conquista, cómo podía llegar a esa cama, con él, en sólo un día... y fue la tarea más difícil de mi vida en el campo del amor.
-De qué parte de Cuba eres?
-Yo? De la Habana, pero no del 7mo piso - y se rió maravillosamente de nuevo.
-Del 7mo piso, y qué quiere decir eso?
-Bueno es que en la Habana es la capital de Cuba, y todos los cubanos que están acá quieren ser de allá. Bueno chica es como un chiste, entiendes?
Yo también reí. Lo miré fijo, con mis ojos de gata mala, ansiosa, salvaje. Le alarge el sobre en mi mano .
Leandro acerco su mano y sin saber cómo y sin poder recordarlo a pesar de que me esfuerzo, como si mi mente hubiese quedado por instante en blanco dando sólo paso a las sensaciones, él tomó mis manos..., la electricidad me recorría cada fibra, tuve que cerrar los ojos algo avergonzada, no sé cómo, realmente no lo sé, algo superiaor y sin explicaciones nos llevo a ese instante.
Allí estábamos los dos, unidos en miles de besos, desenfrenados, con una pasión incalculable, como si toda nuestra potencia y caudal de deseos hubieran estado esperando por años miles este momento.
Fuerte, eras sus manos... y fuertes y divino era sentir su deseo, esa forma tan de él de agarrarme el pelo...
continuará final del escrito # 3.
...y allí estaba ella, tocando el claxón...para ver salir a áquel hombre desconocido, a áquel hombre de quien ella no sabía ni de dónde era, o de qué era capáz...
Venciendo todos los convencionalismos de una cubano-americana, al enfrentarse con las costumbres y conflictos que tal vez podría tener con áquel hombre, cubano también, pero nacido y criado en esa Cuba de donde habían salido tantas historias contadas por al abuela y tantos hechos discutidos en la TV, un mundo que no era su mundo...
Y allí estaba el cubano, cortado, nervioso, con modales torpes y a la vez extremadamente respetuosos, diciendo:
-Hola! -con una sonrisa maravillosa, la más bella sonrisa que ella había visto en toda su vida.
Los ojos eran bellísimos y la sonrisa, todo un sueño...como para imaginarse después de hacer el amor mil veces, mecida entre las nubes, o con caricias de algodón...
-Hola -se oyo diciendo. _Entra al auto que quiero explicarte algo.
Anais, qué haces, le decía su subconsciente. Qué hago, se contestaba, no sé, pero si sé algo, lo que no puedo es dejarlo ir! Cállate Anais, cállate, quédate quieta, no seas tan tonta, cállate Anais, se decía a si misma y decidió no escuchar más a la voz de la cordura.
-Leandro, no? -dije tratando de lucir normal, jovial y segura. -estúpidamente segura, en una cuerda floja que por primera vez en toda mi vida me atrevía a caminar.
-Si, Leandaro Linares o LL como me dice la abuela -dijo sonriendo, y los ojos parecía decirme turbadoramente.. -Me gustas.
Ya en este momento me sentía fuera de mi domino, no sabía si arrancar el carro, chocarlo contra un árbol, echármele arriba, besarlo, gritar, llorar, habían dejado de estar claras todas las cosas en mi cabeza, y casi creo que estaba incapacitada hasta para sumar dos más dos.
-Bueno, LL, sabes?, suena muy bien. Te hice la carta de referencia, disculpa si tuve tanta demora.
-Oh!, esta bien, no te preocupes -dijo como chico bueno, y sus ojos recorrían mis piernas, muy cercas de él, tan cerca de él, que habían empezado a hablar un lenguaje especial.
Me había puesto cerca de 5 ropas distintas antes de salir de casa, allí frente al espejo, había determinado vestirme de blanco, aunque me encantaba el negro, con un traje de chaqueta bien corto, y una medias blancas transparentes que dejaban desear la carne... yo quería provocarlo, de una vez, una sola vez, de una vez y rotundamente en un día lograr hacerlo mio.
Como cualqueir mujer de mundo, como cualquier mujer sin sentido, sin cordura, o como cualquier mujer de siglos pasados perdida en un bosque y encontrada por un guerrero, furioso, rabioso, que la hiciera suya, no encontraba la forma en este siglo, con aquellas palabras de cordura, con la lógica de lo desconocido, de no ser una mujer que estaba acostumbrada a regalarse, no encontraba como podía lograr esa conquista, cómo podía llegar a esa cama, con él, en sólo un día... y fue la tarea más difícil de mi vida en el campo del amor.
-De qué parte de Cuba eres?
-Yo? De la Habana, pero no del 7mo piso - y se rió maravillosamente de nuevo.
-Del 7mo piso, y qué quiere decir eso?
-Bueno es que en la Habana es la capital de Cuba, y todos los cubanos que están acá quieren ser de allá. Bueno chica es como un chiste, entiendes?
Yo también reí. Lo miré fijo, con mis ojos de gata mala, ansiosa, salvaje. Le alarge el sobre en mi mano .
Leandro acerco su mano y sin saber cómo y sin poder recordarlo a pesar de que me esfuerzo, como si mi mente hubiese quedado por instante en blanco dando sólo paso a las sensaciones, él tomó mis manos..., la electricidad me recorría cada fibra, tuve que cerrar los ojos algo avergonzada, no sé cómo, realmente no lo sé, algo superiaor y sin explicaciones nos llevo a ese instante.
Allí estábamos los dos, unidos en miles de besos, desenfrenados, con una pasión incalculable, como si toda nuestra potencia y caudal de deseos hubieran estado esperando por años miles este momento.
Fuerte, eras sus manos... y fuertes y divino era sentir su deseo, esa forma tan de él de agarrarme el pelo...
continuará final del escrito # 3.
sábado, 29 de noviembre de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)